El tomate es un cultivo largo y muy exigente. La zona radicular debe aportar humedad constante, abundante oxígeno y un EC bajo y estable para poder dirigir la planta del crecimiento vegetativo al generativo. La fibra de coco lavada y tamponada da al productor ese control desde el primer riego.
Qué necesitan los tomates de la zona radicular
Las raíces del tomate necesitan un equilibrio entre retención de agua y porosidad de aire que se mantenga constante durante un cultivo de 9–11 meses. Las sales deben ser bajas y predecibles para que sea tu solución nutritiva —y no el sustrato— la que fije el EC en la raíz.
- EC inicial bajo y estable para un control nutricional limpio
- Buena porosidad de aire para evitar la asfixia radicular
- Rehumectación uniforme para un riego homogéneo en todo el saco
Mezcla de coco recomendada
Un saco de cultivo 70/30 de turba de coco y chips se adapta a la mayoría de los cultivos de tomate, equilibrando el efecto tampón del agua con el drenaje. En climas cálidos o con fertirrigación de alta frecuencia, una mezcla 50/50 aporta más aire y drenaje para mantener la zona radicular oxigenada.
Nota sobre el riego
Prehumedece bien los sacos y luego riega poco y a menudo, buscando un 20–30 % de drenaje durante el día para gestionar el EC. Controla el EC/pH del drenaje para dirigir el cultivo.

